martes, julio 15

El Color de la Narrativa Pública


“En lugar de usar el color para dar una sensación natural, el color es usado subjetivamente para expresar emoción.” Escribió Van Gogh en una misiva a su hermano Theo. Este precepto cosificado por el pintor holandés, es hoy un estandar de oro en branding. Toda marca comercial posee un concepto respaldado por un color distintivo. Un color que identifica el “estado emocional” del concepto que ofrece.

Partiendo de esta premisa, al igual que una marca, no solo las personalidades sino las causas y proyectos sociales han adoptado un color que identifique y comunique su narrativa. Tomemos como ejemplo el tsunami de brazaletes amarrillos que llegó a México, después que Nike produjo 5 millones de brazaletes “Livestrong” en honor a Lance Armstrong por sobrevivir al cáncer en su sexta victoria consecutiva en el Tour de Francia. La empresa deportiva aportó 50 millones de dólares por la venta del codiciado brazalete. Se viene a la mente la Revolución Naranja en Ukrania, un color que representó un movimiento ciudadano y logró poner las elecciones en la agenda global.

Los dirigentes de los partidos políticos también usan el color como arma-visual electoral. El gobierno en turno pinta la arquitectura urbana para sembrar un mensaje sutil, y a la vez efectivo, para recordar al electorado que partido realizó dicha obra. Hasta los uniformes escolares y las paredes de escuelas públicas son usados como lienzos para dejar constancia de los “logros” del partido en el poder.

El color aporta un dividendo emocional, y en ocasiones, espiritual a un determinado proyecto. El lenguaje del color es universal y fácil de entender. El reto no sólo es diferenciarte en positivo en la mente de los demás, sino seleccionar el color de tu narrativa pública para comunicar efectivamente tu Personal Brand. Y tu, ¿Sabes cual es el color de tu narrativa?
Publicar un comentario